miércoles, enero 25, 2006

Apego a la vida


El otro día me encontré con una señora de más de ochenta y cuatro años, amiga de mi familia y que por cierto no la había visto desde hacía muchísimo tiempo. Estaba guapísima a pesar de su edad.
El caso, es que la impresión que a mí me dio, fue estupenda y de además, como que los años no pasaban en ella. La recordaba exactamente igual que la última vez.
Después de haber mantenido una larga conversación, cerca de casi una hora y media en la que hablamos de todo, me vinieron a la cabeza una serie de pensamientos y preguntas, tales como, ¿la gente de esta edad en la que tienen una gran cabeza y un cuerpo que todavía se valen por si mismos, pensaran en algún momento que les queda poco de vida?, y si en realidad lo llegan a pensar ¿cuanto tiempo les gustaría vivir mas?, tal vez… tres, cuatro o quince años más.
Si estoy tan bien por que no puedo durar más años, o si estoy tan mal porque no me lleva Dios ya de una vez. Ese tipo de reflexiones creo que si se harán.
Y yo, que ahora voy a cumplir cuarentas años y que nunca me he planteado cuantos años viviré, miento porque algunas veces si que me lo he planteado, o por lo menos lo he pensado, pero enseguida cambio el chip, pensé en el apego que se tiene y que tenemos a la vida, y en los diferentes comportamientos del ser humano, cuando cada vez le queda menos de existencia.
Filosofé en otras de mis mayores dudas, acerca del ser, y en si especulamos o deliberamos acerca de nuestra mortalidad. Lo sabemos sí, pero hasta cierto punto, creo que no estamos preparados ni en su defecto capacitados para nuestro final.
Lo que hacemos es el sentido contrario, intentamos alargar todo lo que podemos, no preocupándonos o evitando comentarios y pensamientos reales como la muerte misma, creyendo que de esa manera vamos a vivir más y más. Es un autoengaño natural, del que no somos conscientes directamente.
Es difícil encontrar una respuesta a todo esto, pero no hay que olvidar que debemos madurar y al mismo tiempo disfrutar de lo que tenemos, porque sabemos que en cualquier instante de nuestra vida nos lo pueden arrebatar.
Creo que tan humano es preocuparse ante la vida y la muerte como el no hacerlo. Cada uno es libre de llevar a cabo sus consideraciones, pensamientos, religiones, placeres, etc.…Pero muchas veces no nos damos cuenta que hoy estamos aquí y que mañana no sabemos donde estaremos.

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