lunes, diciembre 12, 2005

" ¿Somos capaces de olvidar? "


Cuando despertó, ella ya no estaba junto a él. Era como si se la hubiera tragado la tierra.
Apagó el despertador y se fue directo a la ducha, encendió el agua caliente y se puso a leer el periódico del día anterior.
Casi en la mitad, leyó el titular:
“Accidente mortal en la carretera, seis muertos y un centenar de heridos”.
Cerró el periódico y lo arrojó a la cama. Ese titular le recordaba algo, hacía ya cinco meses de la muerte de su mujer. Se había quedado viudo y sin hijos. Lo pasó francamente mal. Se encontró solo y no supo a quien acudir.
Solamente echó mano de alguien, y ese alguien le estaba haciendo feliz por momentos. Las dudas le asaltaban día tras día. Era una situación difícil, tenia que olvidar y reír, creo que no estoy capacitado para hacer las dos cosas a la vez. Me arrebataron lo que más quería y sin embargo me atrevo a rehacer mi vida en tan solo cinco meses, que frialdad, lo que es capaz de hacer el hombre. No dejaba de lamentarse con todas esas preguntas.
Oyó el ruido del agua de la ducha y se metió debajo, primero se lavó la cabeza para continuar con su cuerpo. No quería salir, era el mejor momento del día para abstraerse.
Necesitaba recapacitar, sobre el porqué de la vida y sobre sí mismo. Tenía todo y no tenia nada.
Su mujer era la base de su vida, cuando ella murió, se derrumbaron los pilares en los que él creía.

Tenía que dar un salto y esquivar el agujero. Pero ¿Cómo?, esa era su consulta diaria. No sabía como, presumía de haber estado capacitado para esta ocasión y sin embargo no era así, nadie se prepara para tal cosa,- pensó.
Había encontrado en Francesca un apoyo, pasajero o de por vida, no lo percibía. Era así como se llamaba, la mujer con la que quería renovar su vida, le ayudó bastante y se hizo cargo de sus dos hijos. No pensaba que todo esto iba a ocurrir tan pronto.
Pero la realidad es que las cosas vienen cuando menos te lo esperas. Y tampoco fue ella la que le buscó a él, o así quiso pensar, sino que debería de ocurrir y ocurrió.
Si bien, dicen que el tiempo lo borra todo, le venían recuerdos y pensamientos de su mujer, e incluso en momentos se le aparecía como si de un fantasma se tratase. No sé, si con el día a día llegaré a borrar su imagen, sus palabras, su voz, su pasión, pero el recuerdo perdurará para siempre.

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