miércoles, diciembre 21, 2005

El Museo segunda parte


Según las indicaciones de Txitxu, Nicolae no debía de acercarse mucho a la puerta principal pues había cámaras por todas partes.
Esta vez se acercaron con el coche, les daba mayor seguridad. Enfrente del museo había un gran parque con muchos árboles, desde allí pudieron hacer prácticamente todas las fotos. Nicolae llevaba un buen equipo fotográfico. Con el zoom pudo observar la mayoría de las cámaras de seguridad de las que le había advertido Txitxu.
Clic, clic, clic, como si de un reportaje fotográfico se tratara, Nicolae inmortalizó prácticamente toda la fachada principal del museo.
Continuaron por la trasera, ésta era la más importante, pues según sus datos era por donde entrarían.
A las tres de la mañana terminaron y regresaron al hotel.
En la recepción y con cara de dormido, permanecía la misma persona que les atendió cuando llegaron, muy atento les deseó las buenas noches.
Nicolae solicitó las llaves de sus respectivas habitaciones y se despidieron, no sin antes preguntar por el horario de desayunos.
De siete de la mañana a once de la mañana, - les transmitió el trabajador.

Fue una noche tranquila y no tuvieron demasiados ruidos.
Al día siguiente madrugaron mucho, querían regresar lo antes posible y exponer el material en la siguiente reunión con George y J.L.
A Louis le sonó el despertador a las siete de la mañana, se levantó y se fue directo a la ducha.
Le encantaban las habitaciones de los hoteles y los baños grandes donde podías ducharte y bañarte tantas veces como quisieras, y si estabas con compañía mucho mejor. Utilizó todos los champúes y jabones que el hotel había puesto para su higiene personal.

Cuando concluyó de ducharse, el baño parecía una sauna. No se veía nada, como consecuencia del bao que se originó gracias al agua caliente de la ducha.
Después de una hora afloró de la habitación en perfecto estado de revista.
Se juntaron en el Hall del pasillo, junto al ascensor, se metieron dentro y bajaron hasta la planta baja.
El desayuno consistía en un buffet con una gran variedad de frutas, bollos, tostadas, etc. Era perfecto para una gran dosis de colesterol.
Louis era bastante reacio a ese tipo de desayunos, preferiría el típico café con leche y tostadas sin más complicaciones, todo lo contrario que su buen amigo Nicolae, que necesitaba por lo menos una hora para desayunar.
Cuando terminaron de degustar la primera comida del día, pidieron un taxi al recepcionista, que ya no era el del día anterior, sino una señorita guapa y amable, con un traje azul marino y un pañuelo color granate anudado al cuello, y se dirigieron al museo.
Fue entonces cuando Nicolae cometió el error.
El cartel anunciador de no hacer fotos y no acercarse a menos de dos metros era enormemente grande, pero Nicolae no se dio por aludido y lo rebasó.
De repente sonaron tres alarmas, cada cual más fuertes, y en cuestión de cinco segundos, se encontraba apresado por tres policías de seguridad del centro.

Louis no pudo hacer nada, así que decidió salir y esperar. Era cuestión de horas, le dejarían en paz y sin cargos, seguramente le acusarían de turista despistado.
Así fue, a las dos horas, Nicolae salía por la puerta del museo como si de un turista más se tratara. Había conseguido las fotos que deseaba y solo le mencionaron que no lo volviese a hacer.
Louis no daba crédito a la pasividad y relajamiento de su compañero.
! De la que te has librado ¡ - comentaba Louis a su amigo, mira la que has organizado, le gritaba. Nicolae estaba tranquilo, tenía todo lo necesario para cometer aquel robo, que con tanta ilusión estaba elaborando.


Continuará .......






1 comentario:

Anónimo dijo...

Bien, bien , creando incertidumbre.
Escribe mas deprisa, que tengo ganas de leer el desenlace.