sábado, noviembre 26, 2005

La mujer del metro


Había madrugado como en los días anteriores, tenía que estar muy temprano en el despacho. Le esperaban en una reunión muy importante, de él dependían la práctica totalidad de las empresas del grupo.Con lo cual la reunión era vital.
Se levantó de la cama de un salto, eran las 5:15 AM, diez minutos mas tarde que ayer.
Tengo que darme más prisa pensó. Abrió la ducha y se metió debajo del agua caliente, le relajaba mucho.
Después de media hora de aseo, se vistió, se puso el mismo traje que el día anterior, azul marino con corbata granate a rayas. Cogió las llaves de casa de encima de la cómoda y llamó al ascensor. Tenía que cruzar la Gran Vía para luego continuar por la Calle Mayor y coger el metro.
La entrada que siempre frecuentaba, estaba a rebosar. Millones de personas, hora punta, no iba a llegar.
El siguiente tren llegaría en cinco minutos, miró a su alrededor y......, allí estaba, con su traje de cuero y sus botas de tacón, era altísima, era bellísisma. No había visto una mujer tan guapa hacía mucho tiempo.
Leía un libro, no se apreciaba cual.Su pelo era de color caoba y le caía por detrás de sus hombros.
De fondo se oyó el ruido del tren de las 6:02 AM , ese era el suyo, debía de cogerlo para llegar a tiempo a la reunión. Ella seguía sentada en su asiento del andén y continuaba leyendo, no hizo ademán de levantarse. ¿No tendría prisa?- No puede ser, todo el mundo tiene prisa a estas horas. Pensó,Frank.
Se abrieron las puertas del vagón y dejó pasar a la gente que salía, entró dentro y se agarró a la primera barra que tenia libre.
Giró la vista de derecha e izquierda, pero no la vió.¡Que mujer tan hermosa!, pensó . Quedaban veinte minutos para que comenzara la reunión, a tenido que subir, pensó de nuevo.
El vagón recorrió, una, dos y hasta tres paradas antes que la suya. Cuando llegó a su parada, se abrieron las puertas, a él no le dejaron salir antes, como él lo había echo anteriormente,.- que gentuza, le salió del alma .
Saltó del vagón con rapidez y se dirigió a las escaleras para luego tomar el túnel que le llevaría a la salida del metro, cada vez quedaba menos para exponer sus ideas. Eran ideas que iban a revolucionar el mundo.
De repente sintió como alguien le golpease en el brazo. Era élla, allí estaba con su pelo suelto y sus ojos marrones. Disculpe.- dijo Frank.
No disculpe usted, contestó ella. Oh lo siento, dijo Frank. Le he tirado la carpeta y el móvil.

El móvil yacía en el suelo totalmente destrozado y pisoteado por el gentío que circulaba a esas horas.
No se preocupe, contestó ella de nuevo. Me compraré otro y todo quedará zanjado. Oh de eso nada, yo se lo compraré,.- contesto Frank totalmente apesadumbrado. Permítame pedirle su número de teléfono y ya le llamaré, ahora tengo una reunión y no puedo perder más tiempo.
Bueno si es usted tan amable se lo daré. El teléfono, es…
El Seis, cinco, ocho, dos, uno, seis, tres, ocho, dos. Gracias y disculpe, le llamaré.
Adiós contestó Frank, adiós respondió ella.
No podía imaginar lo que le había pasado, se había tropezado con la mujer mas guapa que el había visto desde hacía mucho tiempo, y tenía su teléfono…., con lo que eso significaba. Después de la reunión le llamaría pensó.
Pero… ¿Cómo se llamaba?, no se lo he preguntado, que despiste
No importa, cuando la llame se lo preguntaré.
No creo que Marta se moleste por llamar a otra mujer, pensó.- auto exculpándose.
Llevaba casado casi diez años y tenia dos niños, uno de tres y medio, Jhon y la otra era casi una señorita, de cinco años, Sara. Les adoraba a los tres.
Pero reconocía que se había quedado prendado de aquella mujer.
Eran las 06:30 y estaba entrando por la puerta de la oficina,era un edificio muy bonito, había sido construido en el año mil novecientos cincuenta y tres. Estaba situado en el centro de la ciudad.
Tenía que coger el ascensor y subir hasta el duodécimo piso.
.- Buenos días Sr. Smith, hola buenos días Carl, saludó al conserje.
El correo lo tiene en su despacho, Sr. Smith, de acuerdo Carl, contestó Frank
¿Que tal su familia?, bien gracias y la suya respondió Carl.
Muy bien, este fin de semana nos iremos al campo.
Estaba ya en el ascensor cuando sonó el móvil. ¿Si?, contesto Frank.
Hola cariño soy yo tu mujer.Ah hola Marta, estoy en el ascensor y seguramente se me cortará la comunicación arriba, ya sabes que no hay cobertura.
Si, si, si, ya lo se cariño, pero es que quería comentarte que hoy no puedo recoger a los niños, y me preguntaba ¿si podrías ir tu?
¡Pero Marta!, ya sabes que tengo una reunión muy importante y no sé a que hora voy a terminar. Bueno, entonces intentaré ir yo.
La comunicacón se cortó. Siempre igual, reflexionó Frank.


Continuará.......

1 comentario:

Anónimo dijo...

Picarón, eso no es una novela, eso es una fantasia.